A las 9 me vinieron a buscar para ir al Cañón del Sumidero. Está a unos pocos kilómetros al norte de Tuxtla.
Se recorre en un paseo en lancha de dos horas.
El río es el Grijalba.
Había que tener cuidado de no caerse de la lancha porque por ahí andaban unos cocos con hambre.
A la tarde salí a hacer la última caminata por San Cristóbal.
Subí al cerro de Guadalupe, desde donde se tiene una buena vista de la ciudad.
Acá se ve bien eso tan impresionante de muchas ciudades mexicanas: cómo la urbanización se va extendiendo hacia arriba como una alfombra.
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