Fue increible. Cómo me divertí.
Me senté en una mesa al costado, pedí un margarita y empecé a grabar.
Todos chiapanecos; ni un giri (yo era el único, pero con el color de mi piel y quemado como estoy disimulé un poco). Era como el baile del barrio.
La figura de la noche fue la de ajustados pantalones grises, suéter negro y botas. La bajita de saco blanco dirigía todo. Por supuesto, al rato me obligó a pararme y ¡salir a la pista! A esa altura, con el tequila encima, no tuve demasiados problemas en hacerle caso. Igual, la enana no me dejó elegir. Lamentablemente (más bien, por suerte), no quedó registro de esa parte.
También bailaron los más grandes. Mírenme al de camisa blanca; es el Jimmy Page de la marimba. Un maestro.
Estoy absolutamente asombrado con San Cristóbal. No esperaba encontrarme con lo que vi hoy. Es preciosa. Nada que hacer: descienden de los mayas.
No saqué muchas fotos porque me dediqué a caminar y mirar. La gente es increible: amable, cordial, simpática, divertida, en fin...
A las 7 de la mañana tomé un avión en el DF que me dejó en Tuxtla Gutiérrez, una ciudad más grande que está a unos 45 kilómetros de acá. A San Cristóbal no llegan aviones de pasajeros. En el aeropuerto tomé un taxi hasta la terminal de ómnibus de Tuxtla (volví a pensar en Retiro). De ahí me vine en ómnibus hasta acá.
La ruta es lindísima. Corre entre montanas cubiertas por bosques de pinos y otros árboles parecidos a los álamos pero más frondosos. A veces, entre los bosques hay claros con cultivos de maíz.
Cuando salí del hotel, la primera impresión fue chocante. Mucho hippie, mucho rasta, mucho morral y ojotas, mucho joven europeo progre y culposo y, lo peor, muchos jóvenes argentinos de San Isidro o similar disfrazados. Algunos, por como están vestidos, deben creer que esto es Delhi o Calcuta. A los gritos, como siempre: ¡Che, boludo...!
Igual, esto es tan lindo que caminás y pronto dejás de verlos y escucharlos.
Esta es la plaza principal, la 31 de Marzo. Y la del medio es el kiosko del baile.
Esta es la Catedral. San Cristóbal de las Casas se llama así por Fray Bartolomé de las Casas (la parte de Cristóbal todavía no sé a qué se debe).
Acá hablan distinto de las otras zonas donde estuve. Menos entonación mexicana. Tienen un tono más suave, más dulce.
Las mujeres son más lindas. Caras indígenas muy bonitas, de rasgos más finos que en otros lados.
Hay una zona bastante europea. Es donde se juntan todos los giris, hay barcitos y restaurantes como los que se pueden encontrar en Europa. Algunos muy caros.
Este es una especie de feria con chiringuitos donde los indígenas de la zona venden sus cosas (en Chiapas se halla la mayor concentración de indígenas de todo México). Está al lado de Santo Domingo. Son preciosos los bordados. Los colores.
Esta es la iglesia de Santo Domingo.
También visité el mercado. Me daba la sensación de estar en Bolivia.
Verduras.
Frutas.
Frijoles.
Pimientos, los que quieran.
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