viernes, 7 de febrero de 2014

Dzibilchaltún y la ciudad amarilla

A unos 17 km al norte de Mérida se encuentra el sitio maya de Dzibilchaltún.




Dzibilchaltún quiere decir algo así como "lugar de las piedras escritas". El nombre se debe a las numerosas estelas que allí se encontraron.













Por este camino se va desde el museo hasta las ruinas.




Esta es una de las estelas que permanecen en su emplazamiento original.




El sitio estuvo habitado desde el siglo VI a.C. hasta la llegada de los españoles.
El edificio más importante es el Templo de las siete muñecas.




El centro urbano llegó a abarcar unas 20 hectáreas; en su época de esplendor albergaba a unos 40.000 habitantes.










Estos son los restos de una capilla abierta franciscana. Los curas daban misa desde el altar y los indios escuchaban parados al aire libre.




También hay un cenote en el que uno puede bañarse cuando hace calor. 





A unos 70 km al sureste de Mérida se encuentra Izamal, uno de los pueblos mágicos de México.




El nombre Izamal deriva de Zamná (Rocío del cielo), un personaje mítico que los mayas consideraban maestro e instructor.
También es conocida como la ciudad amarilla. En 1993, Juan Pablo II celebró misa en el atrio del Templo de la Purísima Concepción. Desde entonces, la mayoría de los habitantes de la ciudad fueron pintando sus casas de amarillo y blanco, los colores del Vaticano.




Así son las calles un día de la semana, cerca del mediodía. Casi no se ve gente andando por ellas.




Izamal fue fundada a mediados del siglo XVI sobre los vestigios de una antigua ciudad maya. 




En una de estas casas di con un viejo artesano que trabaja con latón. Tenía cosas preciosas, sobre todo, altares. Me compré uno muy lindo. Todos tenían la imagen de alguna virgen. Para el viejo eso era lo importante, no el altar. Entonces se pasó un rato largo mostrándome imágenes de diferentes vírgenes. Eso a mí me daba exactamente lo mismo; pero él seguía sacando más y más vírgenes. Al final me llevé la de una que se llama Conchita.







El zócalo y los edificios de alrededor.










El convento de Nuestra Señora de Izamal fue construido por los franciscanos a mediados del siglo XVI sobre las ruinas de un adoratorio maya llamado Pap-hol-chac.




Para la construcción se utilizó una gran parte de las piedras del antiguo edificio maya. 







La arquería, integrada por 76 arcos, delimita un gran espacio rectangular alargado de norte a sur. 








El atrio de la iglesia.




Siempre tan lindos los patios de los conventos franciscanos.




Este es el Camarín de la Vírgen.







Se cree que los primeros pobladores se establecieron en la zona en el siglo IV. Con el tiempo, el asentamiento se convirtió en un importante centro urbano que extendía su poder sobre una buena parte de Yucatán.
Se encontraron los restos de cinco pirámides. 




Esta es la pirámide de Kinich Kakmó.









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