miércoles, 28 de diciembre de 2011

Paseo de la Reforma y Bosque de Chapultepec

El Museo Nacional de Antropología
Tomé taxi y Turibus, y me bajé en la parada del MNA. Está sobre el Paseo de la Reforma, frente al bosque de Chapultepec.




Hice bien en llegar temprano. Entré a eso de las 9. Cuando salí, 11,30, las colas eran interminables. Casi todo el público era mexicano. Familias y muchos jóvenes y niños. Notable: muchos adolescentes; la mayoría de clases populares. Una visión muy estimulante. Los jóvenes y los niños entran gratis.
Tuve la inmensa suerte de agarrar una muestra temporaria: Cuerpo y belleza en la Grecia antigua. Está armada con piezas del Museo Británico. Absolutamente maravillosa. Decenas de ánforas atenienses de los siglos VI y V a.C. Con unos dibujos hermosísimos.
El museo es un edificio que tiene un gran patio central, a cuyo alrededor se disponen las salas. Estas están organizadas cronológicamente, desde el poblamiento de América hasta las culturas aborígenes actuales.
El museo también tiene una tienda muy completa.




El Paseo de la Reforma
Es una de las principales avenidas de la ciudad. La más linda, sin dudas.




Entre 1864 y 1867 México fue gobernado por el emperador Maximiliano de Austria. Cuando llegó al país, Maximiliano se instaló en el castillo de Chapultepec. Para acortar la distancia entre el castillo y el centro de la ciudad, mandó abrir este bulevar. Muchos años después recibió su nombre actual en homenaje a las reformas liberales efectuadas por el presidente Benito Juárez.




Los bulevares tienen canteros llenos de flores. Hay muchas flores en todas partes, en toda la ciudad.







El bosque de Chapultepec
Salí del museo y crucé Reforma hacia el bosque de Chapultepec.




En náhuatl, "chapultepec" significa "loma de los chapulines". Un chapulín es un saltamontes.
En un comienzo fue un refugio para los nativos que andaban por la zona. Después se convirtió en residencia de verano de los nobles aztecas. 




Era la fuente de agua fresca más cercana a Tenochtitlán. El emperador Nezahualcóyotl hizo construir un gran acueducto para llevar el agua a la capital.




Hoy, el bosque es el parque más grande de México; cubre más de cuatro kilómetros cuadrados.




Adentro hay varios lagos, un zoológico y un jardín botánico.
Cuando llegué, el parque estaba lleno de gente. Muchas familias caminando y haciendo picnics. Todos pobres, gente muy humilde. Ningún rico. Es notable cómo cuidan el lugar. Nadie rompe nada, nadie ensucia. La gente extiende una lona y come ahí. Cuando se van, el lugar sigue estando como cuando llegaron. Los que van a la tarde encuentran el lugar impecable y no destruido por los que fueron a la mañana. Hay una conciencia del buen uso del espacio público. Es el espacio de ellos y lo usan bien. Puedo decirlo porque me quedé horas caminando por ahí y estuve varias veces. ¿Fueron alguna vez a Palermo un lunes a la mañana?




En algunos de los caminos internos se instalan estos puestos, donde venden comida, bebidas y toda clase de cosas (globos, juguetes, chucherías, algunas artesanías). Miren la cantidad de gente.










También, por supuesto, se alquilan botes para pasear por los lagos. A nadie se le ocurre meterse en el agua.




Es un lugar ideal para caminar y sentarse a mirar o leer. 







El Castillo de Chapultepec
Dentro del parque, en la cima de la loma de Chapultepec, está el castillo del mismo nombre.
Comenzó a construirse en 1785 y se terminó recién después de la independencia (1821), cuando se convirtió en la Academia Militar.  
En 1864, Maximiliano y la emperatriz Carlota lo acondicionaron para que fuera su residencia. Después en él vivieron los presidentes mexicanos. En 1939, Lázaro Cárdenas lo convirtió en el Museo Nacional de Historia.

Para llegar al castillo hay que subir por este camino.



O tomar este trencito.




Estos son cadetes del Ejército que se entrenan subiendo y bajando la loma. Van cantando como los marines en las películas americanas sobre la guerra de Vietnam.




Dentro del castillo puede verse cómo vivían Maximiliano y Carlota: las habitaciones, los muebles, la decoración de la época...







Desde ahí arriba hay buenas vistas de la ciudad. De la contaminación también.







El bosque desde el castillo.




Polanco
Salí del parque y me fui caminando por la avenida Arquímedes hasta Polanco.
Polanco es el barrio más chuchi del centro. Hay zonas más bonitas, pero más alejadas.
Es algo así como el lugar de onda. Hay restaurantes caros, lindos cafecitos, están las tiendas de ropa de marca.




  Fuera de las dos o tres calles principales del barrio, es una zona residencial con casas muy lindas.




También hay algunas embajadas.



  
Y parques, plazas y bulevares.










Y muchas buganvilias. Toda la ciudad está llena de buganvilias.




Ojo los cochinos.




En Polanco, las calles tienen nombres de escritores, filósofos, científicos.
Qué lindo vivir en esta esquina.




O en esta.



O en esta.




¿Y por qué no en esta?


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